• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar al pie de página

mandalay

Artículos y destellos para ser cada día mejor.

  • artículos
  • destellos
  • nalia
  • boletín
  • contacto

Archivo de febrero 2018

Una cápsula sobre la Humanidad

Te propongo un ejercicio, un juego para que pongas todos tus recursos lógicos y creativos a servicio de la Humanidad.

Suena «importante», lo sé, pero no le busques muchos más fines que parar y pensar un rato, romper con tu rutina y quizá compartirlo en casa, que seguro que estaréis un rato dándole vueltas y comentando vuestras cápsulas.

Va así: resulta que una civilización de un universo lejano ha decidido contactar contigo y te ha pedido que les envíes una cápsula en la que compartas con sus habitantes la esencia de la Humanidad.

Para ponértelo un poco más fácil, te envían las instrucciones de lo que debe llevar dentro, así que anota: tiene que llevar un libro, una canción, una película, un poema, un objeto, una obra de arte, un invento, un juego de mesa, un alimento (plato o ingrediente, como quieras) y un personaje histórico.

No sé cuántas cápsulas habré enviado ya al espacio sideral, y cada vez se me ocurre que hubiera podido atinar algo mejor y ser menos egoísta.

De ahí a que las últimas veces he preparado dos cápsulas: una, centrada en mis gustos personales y experiencia (por tanto, mucho más tendenciosa); y otra, poniendo toda la intención de máxima objetividad.

Preparando las cápsulas

Cada una de ellas incluirá:

1/ Un libro
2/ Una canción (sustituible por un disco entero o una composición instrumental)
3/ Una película
4/ Un poema (alternativas: cita, proverbio)
5/ Un objeto
6/ Un invento
7/ Un alimento (opción: plato ya cocinado)
8/ Un personaje histórico

Y, opcionalmente, una carta de presentación.

Listo, ahora te toca pasar a la acción; pero tómate tu tiempo: resumir en 8 puntos la Historia de la Humanidad para que nos entiendan los extraterrestres (y tal) es una gran responsabilidad.

(…)

Apuntes finales

Voy a suponer que ya tienes las dos cápsulas. ¿Han resultado ser muy distintas?

En todo caso, solo puedes enviar una de ellas así que, sí, tienes que escoger, y me tienes intrigada.

Es más, ¿lo tienes claro? ¿Te resulta difícil decidirte solo por una? ¿Cuáles van a ser tus criterios? ¿Vas a dar una versión amable, cruda o moderada? ¿Adaptarías tu decisión si supieras que habría más gente enviando cápsulas (recuerda que la instrucción sería la misma: resumir la Humanidad) o que la información que envíes puede ser utilizada en tu beneficio o en tu contra? ¿La resumirás de forma objetiva?

Pero, ¿es posible resumirla extrayéndonos totalmente? ¿No tendrá la cápsula siempre siempre siempre algo (o mucho) de nosotros y de nuestra cultura?

Te dejo ya pensando en ello y sobre las percepciones del mundo…

Aunque quizá lo más importante es qué es un ser humano.

Para mí, aquel que vive desde la curiosidad y la apertura; aquel que busca la coherencia entre sus palabras y sus acciones; aquel que valora su libertad sin menospreciar la ajena; aquel que comparte y se comparte para hacer una convivencia más armoniosa con los demás; aquel que siente, razona, crea y se relaciona mientras acumula conocimientos y sabiduría que le hace ser, a parte de humano, mejor persona.

(Madre mía, a mi edad y tan inocente todavía).

[Tres notas extras]:

Do: Yo siempre acabo enviando la cápsula más subjetiva. Al final, la «objetiva» ¿hasta qué punto es, eso, objetiva?

Re: Con esto de las civilizaciones cósmicas, me acabo de acordar de La llegada. Ay, ¡cuánto me gustó esa película!

Mi: Si quieres, puedes compartir conmigo alguna de las cápsulas. O ambas. Te recompensaré el esfuerzo enviándote una de las mías, a ver si eso te motiva para ponerte a ellas mismamente ya.

De locos y cuerdos

A veces, para airearse, no hay mejor opción que bailar y dejar que nuestros cuerpos se dejen llevar por una melodía, la que sea, aunque lo ideal es saber escoger.

¿Qué necesitamos expresar aquí y ahora? ¿Tristeza? ¿Entusiasmo? ¿Enfado? ¿Nostalgia?

¿No es la música y el movimiento una manera de expresarse? ¿No te sientes mejor después de bailar? ¿no te ayuda a tomar una perspectiva más amplia de todo lo que te sucede?

Aunque te digan que es de locos, tú haz caso al Sombrero de Alicia en el país de las maravillas, que es muy sabio.

05-alicia en el pais de las maravillas bailemos conejo locos y cuerdos

La vida está compuesta de melodías. Y si tu las escuchas, ¿por qué no decidir vivirlas y bailarlas? ¿hasta qué punto importa que los demás no sean conscientes de ellas si tú lo eres?

Y no se trata solo de bailar, sino de expresarte, de defender lo que piensas, de hacer lo correcto aunque presente más retos que optar por lo incorrecto.

OBJETIVO 1: Identificar si «bailas» al son de la música que escuchas y de lo que te pide tu ser o según lo que te mande (o crees que te manda) la sociedad en la que vives.
OBJETIVO 2: Recordar algún momento en el que «bailaste» y alguno en el que seas consciente que optaste por la autocensura.
AUTOR: Lewis Carroll.
CATEGORÍA: Grandes reflexiones que se «cuelan» en la literatura infantil.

Mira a lo lejos

Las bibliotecas de barrio no ofrecen muchos títulos, especialmente de ensayo (al menos, en la mía), pero el «asunto» tiene su parte positiva: la posibilidad de que te encuentres con alguna grata sorpresa, con una joyita en la que (casi con total seguridad) no hubieras reparado si la bibliotecaria dispusiera de una selección de títulos más amplia.

Y a mí, siempre que me pasa, que alguna vez ya me ha pasado, recuerdo el poder que tiene la magia; y, entonces, sonrío.

Sin ir más lejos, me pasó hace solo unas semanas, cuando un Mira a lo lejos me pareció un título demasiado sugerente como para obviarlo y me lo llevé a casa. Y sí, me ha parecido de lo más interesante (y de ahí a que hoy te lo esté comentando, claro).

El libro recopila 68 reflexiones cortas (de un total de 93) sobre la felicidad, todas ellas firmadas por Émile Chartier (siempre bajo el pseudónimo de ‘Alain’) y publicadas en la prensa francesa durante casi dos décadas (1906-1922).

De ellas, he escogido una, que es la que hoy la comparto contigo. Lleva por título Bajo la lluvia y se publicó el 4 de enero de 1907.

Y, bueno, si te animas a leerla, verás hasta qué punto los gurús de ahora no nos descubren nada nuevo que no se dijera hace ya más de un siglo (o incluso  mucho antes, que Alain hace referencias a los filósofos clásicos en casi todos sus textos, en este también).

Bajo la lluvia

Existen bastantes problemas reales; eso no impide que Ia gente añada otros, por una especie de hábito de la imaginación.

Todos los días os encontraréis al menos con un hombre que se queja de su trabajo, y sus discursos os parecerán bastante sólidos, puesto que todo es cuestionable y nada es perfecto.

Tú, profesor, me dices que tienes que instruir a jóvenes brutos que no saben nada y que no se interesan por nada; tú, ingeniero, estás sumergido en un océano de papelotes; tú, abogado, pleiteas ante unos jueces que dormitan en plena digestión en lugar de escucharte. Lo que decís es sin duda verdadero, y lo considero como tal; esas cosas siempre son lo bastante verdaderas. Si además de todo eso sufrís del estómago o vuestros zapatos están empapados, os comprendo muy bien: hay de qué maldecir la vida, a los hombres, e incluso a Dios, si creéis en él.

Sin embargo, fijaos en una cosa, y es que todo eso no tiene fin y que la tristeza engendra tristeza. Al quejaros así del destino, aumentáis vuestros problemas, os impedís por adelantado toda esperanza de reír y vuestro propio estómago se encuentra aún peor.

Si tuvieseis un amigo que se quejara amargamente de todas las cosas, sin duda trataríais de tranquilizarlo y de hacerle ver el mundo bajo otro aspecto. ¿Por qué no seríais un precioso amigo para vosotros mismos? Pues sí, lo digo seriamente: hay que quererse un poco y ser bueno con uno mismo.

Todo depende de la primera actitud que se adopta. Un autor antiguo ha dicho que todo acontecimiento tiene dos asas, y que no demuestra mucha sabiduría escoger aquella que hiere la mano.

El lenguaje común ha denominado habitualmente filósofos a aquellos que escogen en toda ocasión el mejor y más tónico discurso. Se trata, pues, de abogar por uno mismo, no contra uno mismo. Todos somos tan buenos abogados, y tan convincentes, que, si tomamos ese camino, sabremos encontrar sin problemas razones para estar contentos. He observado a menudo que es por descuido, y un poco por educación, que los hombres se quejan de su oficio. Si se les invita a hablar de lo que hacen y de lo que inventan, y no de lo que subsisten, se convierten en poetas, y alegres poetas.

Estáis en la calle; comienza a lloviznar; abrís el paraguas; es suficiente. De qué sirve decir: «¡Otra vez esta maldita lluvia!»; a las gotas de agua les da igual, y a las nubes, y al viento. ¿Por qué no decís: «¡Oh, qué buena lluvia!»? Ya lo sé: a las gotas de agua les da igual; es cierto, pero a vosotros os hará bien; vuestro cuerpo se sacudirá y se caldeará, pues este es el efecto del más pequeño acceso de alegría. Además, ésta es la disposición perfecta para recibir la lluvia sin coger un resfriado.

Considerad también a los hombres como la lluvia. «No es fácil», me diréis. Pues sí, es más fácil que con la lluvia, puesto que a ésta vuestra sonrisa le da igual, pero no a los hombres, y a éstos, simplemente por imitación, vuestra sonrisa les hace menos tristes y menos aburridos.

Sin contar que, con solo mirar en vuestro interior, les encontraréis fácilmente excusas.

Marco Aurelio decía cada mañana: «Hoy me encontraré con un vanidoso, un mentiroso, un injusto y un charlatán enojoso; son así a causa de su ignorancia».

Apuntes finales

Estaba escrito en el pronaos del templo a Apolo en Delfos: conócete a ti mismo.

Lo sabemos desde el colegio y, aun así, si no nos aplicamos lo suficiente en esa introspección de saber cómo y quiénes somos, muchas veces podemos resultarnos unos perfectos desconocidos, una sensación muy a las antípodas del bienestar.

En el libro, con sus reflexiones, Alain nos anima a recuperar la máxima griega así como también a tomar perspectiva de lo que nos pasa, a tomar decisiones y comprometernos con ellas, a poner la mejor de nuestras actitudes en nuestro día a día, a aceptar de antemano el error en nuestras decisiones y los cambios que acontezcan, algo que va en el pack del proceso, lo entendamos o no. Y otra cosa que nos recuerda, que no es tonta para nada, es que todos estamos en la misma búsqueda y en el mismo mundo, que lo que te pasa hoy ya le pasó a otro y al revés.

Coloca las cosas a la distancia que se merecen. ―Alain

Y nunca nunca nunca desestimes el poder de una sonrisa.

………………..

[Nota final]: Como «premio» por haber llegado hasta el final, y por si los quieres tener en cuenta, te comparto unos remedios (muy simples) que recomienda Alain para el calambre de pantorrilla y la irritación de ojos.

Acostumbro a recordar algunos ejemplos de sufrimiento y de irritación que pueden ser suprimidos rápidamente con un gesto muy simple. Un calambre en las pantorrillas, por ejemplo, puede hacer gritar de dolor al hombre más sólido; apoyad el pie completamente plano en el suelo y en un instante estaréis curados. Frotamos los ojos, cuando se nos ha metido un insecto o una carbonilla, no hace sino prolongar la molestia durante dos o tres horas; probad, sencillamente, a dejar vuestras manos quietas y mirad la punta de vuestra nariz: inmediatamente la corriente de lágrimas os liberara de ese cuerpo extraño. (Desde que aprendí este remedio tan sencillo he hecho la prueba más de veinte veces). ―Alain

Seasons of love

Me encantan las bandas sonoras y no entiendo el cine sin ellas, sin su «melodía», sin su cronología «musical». Algunas de esas melodías [sean instrumentales o con letra], se quedan conmigo, incluso más allá de que la película me acabe de convencer o no; pero si una película, además de encantarme/removerme por dentro/inspirarme/hacerme pensar, tiene una banda sonora que me hiponotiza, mi historia de amor con ellas sigue para siempre. No al revés: mi TOP 5 filmográfico siempre tiene bandas sonoras TOP, pero si hiciera un TOP 10 de bandas sonoras no creo que coincidiera con mi TOP 10 de películas.

Un caso claro de esto último me pasa con Rent, que encima es un musical (y que también vi en teatro, por cierto). La historia y su guión nunca me entusiasmaron mucho (aunque entiendo su valor), pero yo creo que en mi adolescencia quemé la cinta de tanto escucharla en un radiocassette rojo que ahora mismo he recordado y que me lleva a preguntarme si aun estará en algún lugar de casa (tendré que preguntar a mis padres, aunque ya me imagino sus caras de «¿pero bueno, qué le habrá venido ahora con eso?»).

Retomando lo de Rent (antes de que me líe más) su tema principal me parece que lanza una pregunta que, definitivamente, deberíamos tener presente, y ya no solo cuando acaba un año o empieza (a modo «propósito») sino cada día, cuando arrancamos la hoja del calendario, aunque sea de forma metafórica.

La pregunta en cuestión es: «¿Cómo mides un año en tu vida?».

Y lo bueno es que no solo lanza la pregunta, sino que te sugiere una respuesta: «mídelo desde el amor».

Sí, esa es la invitación de RENT: que ames a quienes te rodean y a los que vayas encontrando; que compartas y que te relaciones con el mundo justamente desde ahí, desde el amor.

Yo creo que la sugerencia y lo que representa es estupenda e ideal (y seguramente la que realmente necesitamos y necesita esta sociedad), pero también creo que es demasiado ambiciosa (o todavía no estoy en la liga de los que aman incondicionalmente). Honestamente, ni puedo amar a todo el mundo ni tampoco odiar a todo el mundo. De hecho, la mayoría de las veces no es (ni creo que será nunca) un sentimiento radical, sino que se mueve entre el afecto (en distintos grados) y la indiferencia (que no me tiene que importar ni gustar todo el mundo), pasando por la simpatía.

De todos modos, sí que creo que el mensaje de RENT es una buena inspiración para ser más amables y empáticos y que, definitivamente, podemos comprometernos a medir nuestros días (y semanas, meses, años lustros y demás) con los detalles bonitos que han significado algo en ese espacio de tiempo.

Que la estrella polar sea, entonces, un amor incondicional a la vida y todo eso que nos hace sentir qué merece ser vivida: ya sabes, esos pequeños detalles, que son los que cuentan.

OBJETIVO 1: Identificar tu unidad de medida en esto del vivir.
OBJETIVO 2: Escoger el amor incondicional como una estrella polar que guíe en tus decisiones.
CATEGORÍA: Mensajes a tener en cuenta.

nm-logo (web)
Creative Commons License

naliamandalay | Bienvenido | PSYCH-K® | Legalidades | Cookies | Creación de teral30

overlay-nm

  • artículos
  • destellos
  • nalia
  • boletín
  • contacto
Cumpliendo con la Ley 34/2002 te informamos que utilizamos cookies. ACEPTORECHAZO Configuración + info
Política de cookies

Configuración de cookies

Esta web utiliza cookies para mejorar tu experiencia mientras navegas por el sitio. De estas cookies, las que se clasifican como necesarias son esenciales para garantizar el funcionamiento de las funcionalidades básicas. Las cookies de estadística nos ayudan a conocer más a los usuarios, pero nunca almacena información privada ni datos personales. Recuerda que tienes toda la información en la Política de cookies.
Necessary
Siempre activado
Imprescindibles para que puedas visualizar la web y navegar por ella correctamente. Son también las que permiten que puedas aceptar o configurar las cookies.
Non-necessary
Estas cookies son estadísticas y nos permiten analizar los hábitos de navegación de nuestros usuarios. Y es genial, porque así nos ayuda a identificar qué es lo que más les interesa.
GUARDAR Y ACEPTAR