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Artículos y destellos para ser cada día mejor.

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Oración a la vida

Ay, la vida.

Esa misma que nos regala buenos momentos pero que también nos sorprende con infinidad de retos; esa misma que nos hace reír y amar, pero también llorar y patalear; aquella que parece que damos por garantizada aunque fríamente sepamos que no somos más que seres efímeros.

Ay, la vida.

Hoy me apetece compartir contigo un poema que escribió Lou Andreas-Salomé en 1881 y que envió a su amigo Friedrich Nietzsche en una de sus cartas.

Lou Andreas-Salome oracion a la vida himno a la vida nietzsche

Pero el destello no acaba aquí, porque nos brinda un nuevo ejemplo de ese arte que tiene un efecto dominó, como el que te traje con Pequeño vals vienés.

Y es que Nietszche se sintió tan identificado con el poema, que no solo lo nombró en su libro Ecce Homo, que así lo hizo, sino que también decidió musicalizarlo, creando una melodía y adaptando un poco la letra. En 1887, su amigo Peter Gast profesionalizó la composición y la adaptó a coro y orquesta.

Nació, así, «Himno a la vida» y ahí va una de las interpretaciones, la que más me gusta:

Tanto Lou como Friedrich entendían que el dolor forma parte de la vida y que, por tanto, hay que «abrazarlo» en todo su esplendor. (Sí, aunque nos sigan avasallando diciendo que la vida es de color rosa y que todo es mega de estupendo, y que si sufres solo es porque te lo mereces, lo buscas o lo deseas de forma inconsciente).

En todo caso, ¿borrarías el sufrimiento? Antes de contestar, recuerda a Joel que en el momento de dar el paso, decide conservarlo y el poder de la tristeza que tan bien exaltó la película Del revés (Inside Out).

OBJETIVO 1 ¿Y si te animas a escribir unas líneas a la vida, a tu vida?
OBJETIVO 2: Hay una novela (no ensayo) de Irvin Yalom en la que el autor da pinceladas sobre la relación entre Lou y Friedrich: El día que Nietszche lloró. También hay película, pero a mí no me acabó de convencer.
PROTAGONISTAS: Lou Andreas-Salomé y Friedrich Nietzsche
CATEGORÍA: Esa vida que despierta muchas pasiones e infinitas preguntas pero que necesita ser vivida y aceptada en todo su espectro

[Nota] Hay varias traducciones del poema de Lou. Yo he escogido la de Antonio Pau.

En el autocar, todos juntos cantando

Hace ya bastantes años que vi Casi famosos y todavía hoy recuerdo con cariño una de las escenas de la película, una que pasa en un autocar, que me encantó.

En ella, los protagonistas pasan de un estado anímico a otro gracias a una canción.

Así, pim pam.

Y la escena es total de los totales. Casi tanto como la de los hermanos Skeleton, que también te deja de muy buen rollo.

Alguna vez recreo la escena en mi imaginación, dentro de «mi» autocar: subo en él (siempre distinto, pero con ese aire a «furgoneta» que inspira a viajar por el mundo), escojo uno de los asientos (cualquiera de ellos) y, entonces, voy asignando el resto de las plazas entre mis «elegidos», aquellos con los que compartiría el momentazo y que van apareciendo y ocupando su sitio como por arte de magia.

He hecho este ejercicio un montón de veces y por supuesto algunas de las personas han cambiado, pero no todas, algo que me parece estupendo y que me dibuja una sonrisa, porque ninguna de ellas tiene ni idea de mi «autocar musical».

Sea como sea, siempre dejo asientos libres porque tengo claro que no tengo que llenar todas las plazas solo por tenerlas: sí, están libres, pero no disponibles, que es algo distinto.

Aclarado es te punto (y por si no la conoces y sientes curiosidad), te cuento la canción de la escena es Tiny Dancer, de Elton John. A mí es un tema que me gusta, pero creo que casi es lo que menos importa del momento (vamos, que también podría ser un vallenato, un tema de Led Zeppelin o cualquier hit pachanguero del verano, según tus gustos). De todos modos, si te apetece tener la letra traducida a mano, la puedes encontrar aquí.

Lo que sí que lleva el vídeo es la canción subtitulada, a modo karaoke, por si te apetece acompañar a William, Penny y los demás.

¿Momentazeas conmigo?

OBJETIVO 1: Sonreír, incluso «karaokear» un rato.
OBJETIVO 2: Encontrar tus acompañantes ideales en ese hipotético autocar que te lleva a tu nuevo destino. ¿A quienes escogerías? ¿Qué canción te apetecería interpretar con ellos, todos juntos?
CATEGORÍA: Escenas de películas que recrearías en este mismo instante.

Absolutamente nada

absolutamente_nada
La señal avisa: en las siguientes 22 millas (35km) no hay nada de nada. ABSOLUTAMENTE NADA.

De primeras suena un poco desesperanzador, la verdad.

Sobre todo asumiendo que te la encuentras con ella porque tienes que seguir ese camino si o sí, para llegar a tu destino.

De algún modo te dice…

1) tomátelo con calma.
2) siéntete bienvenido al mundo del tedio.
Y 3) no esperes sorpresas: no hay ni cafeterías, ni gasolineras, ni fantasmas, ni tan siquiera una ligera bifurcación que vaya a proporcionarte el más ligero entusiasmo.

La gran decisión es qué hacer al respecto: ¿poner música alta y cantar a todo pulmón? ¿Disfrutar de esa infinita soledad? ¿Seguir sin más porque te da igual? ¿Empezar a rezar a los Dioses para no sufrir una avería? ¿Apretar el acelerador para «acortar» el camino? ¿Entrar en pánico mientras recuerdas alguna película de terror?

(Por supuesto vamos a dar por hecho que el depósito de gasolina está lleno).

¿Cuál crees que sería tu sensación?

(…)

Nunca me he encontrado una señal así en la carretera, pero quizás lo hubiera agradecido en algunos momentos de mi vida en los que no pasaba nada… o al menos lo parecía.

Digo «quizás» porque no lo tengo muy claro; y «parecía» porque, al final, todo tiene su cometido… Igual que esas 22 millas solitarias, dispuestas ahí para acercar un poco más al viajante de turno a su destino, vaya donde vaya, sin importar cuán lejos está de él, ni cuánto lleva recorrido.

Una señal de este tipo es un arma de doble filo.

Por una parte, es útil. Al fin y al cabo, te previene de que te lleves una decepción con una dosis de perspectiva y otra de aceptación y serenidad. (Ya no para que bajes las expectativas, sino para que las obvies totalmente).

Pero, por otra parte, si te la tomas muy en serio, creo que (paradójicamente) te puede llegar a crear una expectativa negativa que aniquile la magia y apueste por la desidia, que tampoco me parece lo ideal.

En la carretera tengo claro que quiero esas señales, incluso algunos avisos de ellas muchos kilómetros antes; en la vida, reconozco que tengo contradicciones.

Lo ideal sería escoger en cada caso, algo imposible porque la decisión dependería saber de un futuro que, en ese momento, por supuesto, sería desconocido.

Así que nada, mejor aceptamos lo que viene y seguimos poniéndole actitud.

Termino con una idea de «última hora»: ¿Qué tal si la señal fuera más sugerente y diera cabida a algo más allá de la «nada»?

Mi propuesta sería algo así como…

absolutamente-nada-escoge-que

OBJETIVO 1: Pensar un poco sobre los indicadores en tu vida. ¿Identificas alguno? ¿Te hacen bien o no tanto?
OBJETIVO 2: Recordar algún momento de tu vida en el que hubieras querido un indicador. Y al contrario, que mejor no lo hubieras tenido.
AUTOR: No lo sé, pero me encantaría saberlo. Si lo conoces, házmelo saber y le doy su merecido crédito.
CATEGORÍA: Imágenes que crean todo un mundo en tu mente.

La Tierra desde el cielo

¿Alguna vez te has preguntado cómo sonaría la banda sonora de nuestro planeta?

Yo sí, infinitas veces. Y, mayoritariamente, esa banda sonora sería instrumental.

El destello musical de hoy nos acerca a rincones del planeta a vista de pájaro, y la unión es tan armoniosa que te hace sentir el privilegio de vivir en la Tierra (que es bella y necesitamos cuidarla) y poderla conocer de una manera tan amplia.

Pero antes, déjame contarte una historia:

Un día de verano de hace 17 años fui a una exposición fotográfica (Palacio de la Virreina, Barcelona) que me dejó maravillada. Se trataba de 150 fotografías de un proyecto patrocinado por la UNESCO en el que la fotografía aérea plasmaba el aspecto del planeta a puertas del siglo XXI, y en el que se mostraban desde lugares en los que la naturaleza seguía intacta a paisajes humanizados en los que «convivían» naturaleza y humanos, pasando a espacios en los que la destrucción y el desastre eran los protagonistas. Algunas imágenes tuvieron una resonancia especial. Entre ellas, una foto de Petra y me dije para mis adentros que un día iría ahí. Curiosamente, solo unos años después, ahí estaba, admirando en directo el templo de esta ciudad carvada en piedra.

A modo anecdótico, todavía guardo el folleto: lo tengo guardado dentro del libro La Tierra desde el cielo, que me regaló unas navidades mi estupendo tío Pere (sin saber de mi historia con la exposición, que tiene más magia). El libro recopila una selección de 365 fotografías, una para cada día del año con una pequeña introducción al lugar. Esta semana, el mar muerto está acompañado por la polinesia francesa, un pueblo masai, Nueva York, el Rayastán, unos prados marroquíes y Brasilia… Un mundo en el que la diversidad manda. A ver si en algún momento se valora como debe.

El proyecto se convirtió en un documental y la música fue encargada a Armand Aman.

OBJETIVO 1: Enamorarte de nuevo de este planeta, esta vez a vista de pájaro y con música de fondo para que lo disfrutes al máximo.
OBJETIVO 2: Ser consciente si ese enamoramiento podría cambiar la manera cómo te relacionas con él y con el resto de sus habitantes.
AUTORES:: Armand Amar y la fotografía aérea de Yann Arthus-Bertrand
SUGERENCIA: Los autores colaboraron luego en Human, otro documental que te recomiendo.
CATEGORÍA: Imágenes que inspiran por sí solas pero que, con música, inspiran mucho más.

No es el texto, eres tú

Y según lo que creas (sientas y seas) cuando lo leas, lo percibirás de una u otra manera.

¿O acaso no te ha pasado alguna vez, sino muchas, leer las mismas palabras en dos momentos distintos de tu vida y tener reflexiones dispares entre sí?

El destello de hoy van muy ligado a un tema que tratamos ya en el blog, el de los sesgos cognitivos y cómo estos afectaban a nuestro raciocinio.

De hecho, es un ejemplo claro de un ‘sesgo de confirmación’, que no es otro que nuestra predisposición irracional de interpretar algo según lo que hayamos decidido encontrar en él; seguramente, evidencias para apoyar nuestras creencias, hipótesis y expectativas. El problema es que, entonces, obviamos posibles prismas que nos hubieran podido ofrecer una visión más amplia y enriquecedora (o no, pero rechazados de antemano frente al reto de cambiar de perspectiva, no damos alas a esa posibilidad).

Ya dijo Robertson Davis: «El ojo solo ve aquello que la mente está preparada para comprender» pero ¿Y si pusiéramos en forma nuestros ojos y mentes para ver y comprender de una manera más certera? ¿Y si no simplificáramos tanto un mundo que hoy cada día se presenta más y más complejo?

No es la primera vez que te habrás encontrado con una reflexión igual, pero me gusta cómo la expresa Shannon L. Adler. (Gracias, Lauren, por pasármela).

Te invito a que extrapoles estas palabras de Shannon más allá de un libro o de un poemario; que tengas en cuenta cómo lees notas, artículos e emails; que, más allá de la palabra escrita, te des cuenta de cómo te acercas a las canciones, a las películas, a las conversaciones, al arte…

Y, ya qué estamos, quizá sería una buena idea revisar lo que lees y dónde lo lees, no sea que sean fuentes que solo ratifiquen lo que ya sabes (o crees saber, porque siempre vas a las mismas y dan una única perspectiva). Teniendo internet, no hay excusa para no tantear un poco qué se dice fuera de ellas y reflexionar luego sobre las informaciones que hayas recolectado, sin olvidar, eso sí, que puede que estés buscando lo que «quieres» encontrar.

OBJETIVO 1: Ser un poco más consciente de cómo interpretas al mundo. Identifica tus preferencias, inclinaciones y creencias que están detrás de esa interpretación.
OBJETIVO 2: Escuchar y leer puntos de vista distintos a los tuyos de una manera más abierta, considerando su integración y ampliando tu visión.
AUTOR: Shannon L. Adler
CATEGORÍA: Más allá de lo que primeramente lees, escuchas o sientes.

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